11. Cuando las manos hablan a través de la meditación

La palabra Mudra proviene del sánscrito, la lengua que hablaban los brahmanes (los primeros pobladores de la India) y puede dividirse en dos componentes: mud, que significa “gozo”, y ra, que significa “producir“. ... Los Mudras son utilizados para canalizar, equilibrar y restaurar el nivel energético de nuestro cuerpo, son gestos que se realizan con las manos y los dedos para calmar la mente, ayudar a la concentración y producir bienestar y felicidad. Son una parte muy importante en la práctica de yoga y meditación. Basados en la tradición hinduista, son 24 sellos que transforman la energía y se activan con posiciones corporales.

Algunos símbolos son simples y fáciles de recordar: la mano derecha representa el Sol, la izquierda a la Luna y cada dedo encarna un sinfín de información.


Pulgar Representa a Dios, el fuego, el meridiano del pulmón, el planeta Marte, la fuerza de voluntad, la lógica, el ego y el "yo superior". En el pulgar se representa nuestra esencia divina.

Índice El éter, la garganta, el intestino grueso y el meridiano del estómago, el planeta Júpiter, el don de mando, la inspiración y la intuición, también el poder del pensamiento. En el índice se representan los distintos estados de ánimo.

Medio El planeta Saturno, la paciencia y el control emocional, el chakra del corazón, la vesícula biliar, elemento aire. En el dedo medio se representa la energía necesaria para actuar y vivir en armonía.

Anular El dedo del Sol, simboliza la vitalidad, la energía y la salud, el chakra raíz, la vida familiar y los asuntos del amor, serenidad y esperanza, hígado, el elemento tierra y la fuerza necesaria para protegernos y defender nuestro territorio.

Meñique El planeta Mercurio, la comunicación y la creatividad, el segundo chakra, el "yo inferior", el elemento agua. El meñique representa nuestra capacidad para interactuar con otras personas.


Nuestras manos son un espejo del cuerpo y la mente, también son una representación del universo. Los mudras se asocian a los elementos, a las direcciones, a los colores y a las deidades; estos gestos también simbolizan la protección, el honor, la bondad, la sabiduría, etc. Otros tienen por objeto la inmortalidad, la juventud, la salud, el equilibrio, la erradicación de la enfermedad, el apaciguamiento de ciertas emociones, el fortalecimiento de la energía y, por supuesto, el despertar espiritual.