9. Respiración abdominal o diafragmática.

Tenemos diferentes tipos de respiración, sin embargo, la más recomendable para meditar es la respiración abdominal o diafragmática.

Nos sentamos en el suelo boca arriba, si lo preferimos, y relajamos los hombros, dejándolos caer hacia abajo, sin tensión. Colocamos una mano sobre el abdomen y la otra en el pecho. Inhalamos por la nariz cuatro segundos, sintiendo que el aire viaja hacia el abdomen y este se expande.